Los llamados “búlgaros” son en realidad granos de kéfir, una estructura viva formada por bacterias y levaduras que conviven dentro de una matriz conocida como kefirán. Su historia suele relacionarse con las montañas del Cáucaso, donde durante generaciones se habría utilizado para fermentar leche.
¿Por qué no se pueden fabricar unos “búlgaros” idénticos desde cero?
Aunque se conocen muchas de las bacterias y levaduras que forman los granos de kéfir, reproducir artificialmente toda su estructura sigue siendo un desafío. Por eso, los gránulos utilizados para preparar la bebida normalmente se obtienen a partir de otros cultivos vivos.
Creación y edición de video: Melissa Jiménez.
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