Cuando se habla de la industria vinícola en México, la mente de la mayoría de los consumidores viaja de forma automática hacia los valles de Baja California. Sin embargo, la región del Bajío, y de manera muy particular el estado de Querétaro, se ha consolidado como una de las potencias vitivinícolas más dinámicas y galardonadas del país, atrayendo las miradas de sommeliers internacionales por las características tan singulares de su producción.
La elaboración de vino en tierras queretanas no es una moda contemporánea; sus raíces históricas se hunden profundamente hasta la época colonial. No obstante, lo que verdaderamente sitúa a las etiquetas locales en un nicho de honor dentro de la oferta global es un secreto celosamente guardado por la geografía de la entidad: el factor de la altitud.
Con la edición de Melissa Jiménez.
Tequisquiapan: calles de piedra, vinos artesanales y encanto colonial en el corazón de Querétaro