A más de 160 kilómetros por hora, una curva mal calculada puede cambiarlo todo. Con el paso de una importante competencia automovilística por Querétaro, vale la pena entender por qué correr en carretera exige tanta precisión y preparación.
A diferencia de un circuito tradicional, el terreno en las rutas abiertas cambia constantemente: el asfalto mojado, la grava, el lodo y los baches modifican el agarre de las llantas y obligan al piloto a reaccionar en cuestión de segundos, sin contar con amplias zonas de escape ante un error.
Precisión, trabajo en equipo y resistencia
En modalidades como el rally, el piloto depende totalmente de las indicaciones del copiloto para anticipar obstáculos invisibles. A esto se suman el calor extremo, el desgaste físico y el control milimétrico del vehículo. En las carreras de carretera, la velocidad importa, pero saber dominar cada curva lo cambia todo.
Creación y edición: Melissa Jiménez.