La medicina hiperbárica ofrece una alternativa terapéutica basada en someter al paciente a una presión ambiental superior a la atmosférica dentro de una cápsula cerrada donde respira oxígeno puro mediante una mascarilla. Como explica la especialista Gabriela María González, este incremento de presión facilita que el oxígeno penetre directamente en el torrente sanguíneo, optimizando la oxigenación de los tejidos y favoreciendo el manejo de heridas así como la recuperación celular.
El procedimiento, que requiere valoración médica previa para descartar afecciones como otitis, fiebre o problemas respiratorios que puedan afectar los oídos, se desarrolla en sesiones de 60 a 90 minutos divididas en tres fases clave: presurización, isopresión (etapa central) y despresurización gradual para un retorno seguro a la presión normal.
Con información de Montse Macías.