El temporal de lluvias no solo complica el tráfico, sino que también oculta bajo los charcos a su peor enemigo: los baches profundos. En los últimos días se ha disparado el número de automovilistas varados debido a cortes y ponchaduras en sus neumáticos tras caer en estas trampas de asfalto. Particularmente, se han reportado afectaciones en el Libramiento Surponiente, a la altura de Peñaflor, las cuales han perjudicado a decenas de vehículos.
Si vas al volante y de pronto sientes que el coche pierde estabilidad, se carga hacia un lado o emite un fuerte ruido rítmico, estás ante una emergencia. Perder el control es fácil si entras en pánico; por ello, te dejamos el protocolo exacto para superar el trago amargo sin riesgos.
Fase 1: Evita el accidente y busca refugio
El momento del impacto o la pérdida de aire es crítico. Tu prioridad número uno es sacar el auto del flujo vehicular de manera ordenada:
- Firmeza al volante: Sujeta la dirección con fuerza utilizando ambas manos para contrarrestar el jalón que provoca la llanta desinflada.
- No uses el freno a fondo: Detenerte de golpe a alta velocidad o sobre pavimento mojado puede causar un derrape peligroso. En su lugar, deja que el motor reduzca la velocidad quitando el pie del acelerador.
- Alértalos a todos: Activa las luces de emergencia (intermitentes) de inmediato.
- Zona de resguardo: Dirígete con calma hacia el acotamiento, una vía lateral o una zona plana y bien iluminada si ya es de noche.
Fase 2: El escudo de seguridad (Hazte visible)
Estar parado en una vía rápida es sumamente peligroso, sobre todo si la visibilidad es baja por la lluvia o la neblina. No pases al cambio de neumático sin antes protegerte:
- Señalización obligatoria: Baja del auto y coloca los triángulos de emergencia. El primero debe ir a 10 metros del vehículo y, si tienes un segundo, colócalo entre los 30 y 40 metros hacia atrás para prevenir con tiempo a los demás conductores.
- Protección personal: De ser posible, usa un chaleco reflejante y mantén las luces del coche encendidas mientras trabajas.
Fase 3: Guía rápida para realizar el cambio
Una vez que confirmes que la llanta sufrió un corte inservible o una ponchadura por clavo, es momento de usar tu kit de herramientas (gato, llave de cruz, dado de seguridad y refacción).
- Paso 1. Asegurar el coche: Pon el freno de mano al máximo. Si tu auto es estándar, déjalo en primera velocidad; si es automático, colócalo en la posición de Parking (P).
- Paso 2. El primer afloje: Con las ruedas bien apoyadas en el suelo, usa la llave de cruz para aflojar los birlos (tornillos) solo un poco, girando en contra de las manecillas del reloj.
- Paso 3. Elevación: Busca los puntos de apoyo metálicos debajo del chasis que indica el manual de tu auto. Coloca el gato y levanta el coche hasta que el neumático dañado quede completamente en el aire.
- Paso 4. Reemplazo: Retira por completo los birlos, desmonta la llanta ponchada e instala la de refacción. Coloca los tornillos y ajústalos ligeramente con las manos.
- Paso 5. Ajuste final en cruz: Baja el coche con suavidad hasta que toque el suelo y retira el gato. Finalmente, usa la llave de cruz para apretar los birlos con fuerza, haciéndolo siempre en patrón de cruz (brincando de un extremo opuesto a otro) para que la rueda encaje de manera uniforme.
Recuerda que las llantas de refacción temporales (especialmente las pequeñas o tipo "dona") están diseñadas únicamente para sacarte del apuro. No manejes a más de 80 km/h con ellas y dirígete directo a la vulcanizadora más cercana para solucionar el problema de raíz.
Ante el panorama actual de lluvias, lo ideal es revisar la presión de tus neumáticos de manera regular y asegurarte de que tu llanta de refacción cuente con el aire óptimo antes de salir de casa. Manejar con precaución y disminuir la velocidad ante los encharcamientos te ahorrará costosas reparaciones y malos ratos en el asfalto.
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