Los establecimientos emblemáticos del estado han reforzado sus protocolos internos para garantizar que las bebidas que llegan a las mesas de los clientes cumplan con los más estrictos estándares de calidad.
Se precisó que el sector mantiene un blindaje absoluto para evitar a toda costa la adquisición e introducción de producto adulterado.
La principal estrategia radica en un control riguroso de la cadena de suministro, erradicando cualquier compra informal que ponga en riesgo la salud de los consumidores.
Compra facturada y proveedores reconocidos
Para cerrar el paso a botellas de procedencia ilícita o de marcas falsificadas, el sector aplica medidas de prevención muy claras en su operación diaria:
- Proveedores certificados: Todos los negocios agremiados realizan la compra de sus bebidas alcohólicas única y exclusivamente en comercios formalmente establecidos y de prestigio reconocido.
- Rastreabilidad fiscal: Cada adquisición de insumos se realiza mediante la emisión de facturas legales, lo que permite certificar el origen lícito del producto y el lote de fabricación de cada botella.
Asimismo, la representación del sector refirió que, hasta el momento, los establecimientos tradicionales no han recibido ofrecimientos por parte de grupos o bandas dedicadas a la venta de bebidas adulteradas o de distribución clandestina.
Estas acciones preventivas cobran especial relevancia ante las alertas recientes en el mercado nacional por la falsificación de botellas de alta demanda, por lo que el consumo en lugares establecidos y formales sigue siendo la mayor garantía de seguridad para los comensales en la entidad.
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