Lo que el gobierno de Morena pretende con la censura es evitar que los ciudadanos se enteren de lo que hacen ellos y sus familias. ¿Se acuerdan del billetito de 200 pesos que mostraba López Obrador? ¡Cómo les ha rendido para sostener los lujos y privilegios de sus hijos! Porque mientras al pueblo le piden austeridad, las preguntas sobre el origen de esos privilegios siguen sobre la mesa. La ciudadanía tiene derecho a saber y nadie debe silenciarla.
Ahí están los hijos de López Obrador y también los políticos morenistas que no resisten la tentación de exhibir en redes sociales sus excesos, viajes, joyas y lujos. Después, esas mismas imágenes se convierten en memes, como las de Jesús Ernesto, el hijo menor del expresidente, en viajes, restaurantes de lujo y antros exclusivos de la Ciudad de México. La contradicción es evidente: mientras López Obrador pregonaba una supuesta austeridad franciscana y se la exigía a los demás, las imágenes de quienes lo rodean proyectan una realidad muy distinta. Y ahora, cuando la ciudadanía lo señala, pretenden censurarla. Los memes no borran las contradicciones; las ponen al descubierto.