Desde el arribo de la Cuarta Transformación al gobierno, el modelo educativo ha sido objeto de fuertes críticas. Hoy, los resultados de México en la prueba PISA vuelven a poner en duda el rumbo de la educación, con rezagos importantes en matemáticas, lectura y ciencias. Un escenario que, años atrás, López Obrador ya había anticipado al cuestionar este tipo de evaluaciones.
Después de ocho años de la Cuarta Transformación y con la Nueva Escuela Mexicana como su apuesta educativa, los resultados son preocupantes. En la prueba PISA, apenas el 30 por ciento de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel mínimo en matemáticas. Ese 30 por ciento representa una de las caídas más fuertes desde que se aplica esta evaluación. El promedio internacional fue de 65 por ciento. En otras palabras, mientras en otros países cerca de siete de cada diez estudiantes alcanzan el mínimo, en México apenas lo logran tres de cada diez.
En matemáticas, México obtuvo 388 puntos, 75 por debajo del promedio y 224 menos que China, que encabezó la lista con 612 puntos.
En lectura, México alcanzó 408 puntos, 53 por debajo del promedio y 127 menos que Singapur, que obtuvo 535.
Y en ciencias, los estudiantes mexicanos lograron 414 puntos, 68 por debajo del promedio y muy lejos de los países líderes.
Pero el dato más revelador aparece al comparar los resultados en matemáticas. Con Felipe Calderón, el porcentaje de alumnos que alcanzó el nivel mínimo pasó de 43.5 por ciento a 49.2 por ciento en 2009. Con Enrique Peña Nieto fue de 45 por ciento en 2012 y de 43.4 por ciento después.
Con López Obrador, la cifra bajó a 34.2 por ciento y, en la última evaluación, apenas tres de cada diez estudiantes alcanzaron el nivel mínimo.