Mire lo que quieren hacer en nuestro país: convertir la vigilancia en una herramienta de control sobre los ciudadanos y sobre cómo gastan su dinero. Con el argumento de impulsar la economía digital, se pretende reducir el uso del efectivo y extender los pagos digitales, incluso en las gasolineras, lo que abre un debate legítimo sobre la privacidad y la libertad financiera.
Pero hay una enorme contradicción: ¿por qué poner más controles sobre los ciudadanos mientras persisten las denuncias sobre el robo y la comercialización ilegal de combustible? Antes de imponer más restricciones a la gente, el gobierno debería demostrar resultados contundentes contra el huachicol y las redes criminales. ¿Por qué vigilar cada peso de los ciudadanos mientras el dinero del crimen organizado sigue siendo un desafío para las autoridades?... Esa es la gran pregunta.