Inspirada desde los diez años por el talento que vio en su madre y su hermana al confeccionar vestidos para sus muñecas, Sonia Vega Álvarez encontró en los hilos y las máquinas de coser el propósito de su vida.
Consolidando tras su llegada a Querétaro una trayectoria de doce años especializada en la compostura y el arreglo de prendas, un laborioso oficio que, lejos de ser sencillo, exige gran paciencia, escucha atenta a las necesidades de cada cliente y una precisión artesanal para superar los retos diarios que presenta cada tipo de tela.
Con información de Thelma Herrera.