Saber cómo actuar frente a una persona con discapacidad visual o de otro tipo sigue generando dudas entre la ciudadanía queretana, donde el temor a invadir el espacio personal o no saber qué decir a menudo frena el apoyo.
Sin embargo, tanto prestadores de servicios como los propios afectados coinciden en que la inclusión real no depende de asistencialismos ni de adivinar necesidades, sino de gestos cotidianos de empatía como preguntar directamente si se requiere ayuda, facilitar traslados en el transporte público o adaptar la asistencia al tipo de condición de cada individuo, reconociendo siempre su derecho a decidir.
Con información de Thelma Herrera.