La búsqueda de estabilidad económica, el acceso a una vivienda propia y el desarrollo profesional han llevado a las nuevas generaciones en Querétaro a postergar la maternidad y la paternidad.
Una tendencia socioeconómica que ya se refleja en los datos del INEGI con un descenso en los nacimientos anuales al pasar de casi 32 mil en 2022 a cerca de 29 mil en 2024 (con una tasa de 40.5 nacimientos por cada mil mujeres en edad fértil); ante esta realidad, testimonios de jóvenes locales como Kendall y Alejandro Miranda confirman que la precariedad laboral y los elevados costos de la crianza y la educación obligan a reconsiderar el proyecto de vida tradicional para priorizar primero la solidez financiera antes de asumir la responsabilidad de formar un hogar.
Con información de Edgar Campuzano.