Una mujer de 92 años se ha convertido en la protagonista de una historia inverosímil en Francia, luego de ser interceptada por las autoridades mientras conducía su vehículo de alta gama a una velocidad de 228 kilómetros por hora. El incidente ocurrió en un tramo carretero donde el límite máximo permitido es de apenas 100 km/h, lo que provocó la intervención inmediata de las patrullas; sin embargo, lo que más llamó la atención no fue solo su destreza al volante a esa edad, sino su honesta y contundente respuesta al ser cuestionada por los oficiales: “Me encanta conducir rápido”. La anécdota, que combina la potencia automotriz con la audacia de la conductora, ha dado la vuelta al mundo tras viralizarse en redes sociales.
Con la edición de Sam Saldaña.
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