Esta noche de domingo 15 de marzo, la entrega número 98 de los Premios Oscar nos ha regalado un momento que desafía todas las probabilidades estadísticas: un empate histórico. En una industria donde la competencia es feroz y cada voto se cuenta con precisión quirúrgica, la probabilidad de que dos producciones obtengan exactamente la misma cantidad de sufragios es mínima; sin embargo, la categoría de Mejor Cortometraje de Acción Real ha tenido que entregar dos estatuillas doradas.
Los grandes protagonistas de esta coincidencia matemática han sido los cortometrajes The Singers, producido por Netflix bajo la visión de Sam A. Davis y Jack Piatt, junto a Two People Exchanging Saliva. Ambas piezas lograron cautivar a los académicos por igual, obligando a que el escenario del Teatro Dolby recibiera a dos equipos de producción para un mismo galardón.
Este fenómeno es tan inusual que, con el resultado de hoy, solo ha ocurrido en siete ocasiones a lo largo de casi un siglo de historia cinematográfica. El antecedente más emblemático se remonta a 1969, cuando el mundo quedó atónito al ver a Barbra Streisand y Katharine Hepburn compartir el premio a Mejor Actriz tras recibir exactamente 3,030 votos cada una. Otros casos destacados incluyen el empate en la categoría de Mejor Actor en 1932 entre Wallace Beery y Fredric March, o la división de honores en Edición de Sonido en 2013 entre las cintas Skyfall y Zero Dark Thirty.
Con este nuevo capítulo escrito hoy por los equipos de The Singers y Two People Exchanging Saliva, queda claro que el talento en Hollywood a veces es tan parejo que ni siquiera los miles de miembros de la Academia pueden inclinar la balanza hacia un solo lado.
