La cantante estadounidense Ariana Grande recibió la autorización de un tribunal de Los Ángeles para solicitar información mediante órdenes judiciales con el objetivo de revelar las identidades de piratas informáticos anónimos. Los señalados habrían filtrado de forma ilegal canciones inéditas, registros de sesiones de grabación y material en video.
El juez aprobó la solicitud interpuesta por la representación legal de la artista para acelerar el proceso de descubrimiento de pruebas. En su resolución, el juzgador determinó prescindir del periodo habitual de espera de 16 días argumentando que, al no haber contraparte notificada por tratarse de sospechosos no identificados, se justifica debidamente proceder de forma inmediata para acopiar datos de cuentas e inicios de sesión.
Patrón de ciberataques y antecedentes de la demanda
La acción legal fue promovida inicialmente el 27 de julio contra un grupo indeterminado de personas acusadas de esquemas de phishing e intromisiones informáticas dirigidas. De acuerdo con el expediente judicial, la estrategia de los hackers se enfoca en vulnerar las cuentas digitales de productores y fotógrafos cercanos a la artista para sustraer y comercializar el material exclusivo:
- Sustracción masiva de material: La demanda señala que en la última década y media se han registrado cientos de filtraciones ilícitas.
- Impacto en 2023: Solo en ese año, los ciberdelincuentes lograron acceder y difundir 45 canciones inéditas pertenecientes a la intérprete.
- Lucro ilícito: El equipo legal argumenta que la propiedad intelectual robada ha sido comercializada en línea por sumas económicas significativas.
Con la orden emitida, la defensa jurídica de Grande buscará requerir la información técnica a plataformas digitales para frenar la vulneración de sus archivos y evitar la pérdida de registros clave para identificar a los responsables.













