En el fútbol actual, los apodos suelen ganarse por la velocidad en la cancha, la estatura o algún rasgo físico evidente. Sin embargo, en el caso de Armando González, el delantero juvenil que hoy se posiciona como una de las promesas más brillantes del balompié nacional, el origen de su sobrenombre, “La Hormiga”, es completamente diferente, insólito y con un trasfondo familiar entrañable.
Al ver su ferocidad en el área y su entrega, muchos aficionados asumen que el alias se debe a su incansable movilidad en el terreno de juego, pero la realidad se remonta a un gran susto cuando apenas era un niño de dos años.
El trauma de las “yiyigas”
La historia de su famoso apodo comenzó mucho antes de que tocara un balón de fútbol profesional. Cuando Armando tenía apenas dos años de edad, presenció un doloroso momento familiar: sus hermanos sufrieron el feroz ataque de un hormiguero.
El acontecimiento dejó tan asustado e impresionado al pequeño Armando que desarrolló un temor inmediato a estos insectos. Cada vez que su familia lo llevaba a un lugar nuevo, lo primero que hacía el niño era revisar el entorno y preguntar con insistencia si había “yiyigas”, ya que debido a su corta edad aún no podía pronunciar correctamente la palabra “hormigas”.
Su familia pasó semanas desconcertada intentando descifrar qué significaba aquella extraña palabra, hasta que un día el pequeño señaló directamente a una hormiga y el misterio quedó resuelto.
Con la edición de Melissa Jiménez.
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