Con la llegada del verano, es común escuchar los términos “onda de calor” y “canícula” de manera casi intercambiable. Sin embargo, meteorológicamente hablando, se trata de dos fenómenos muy diferentes que afectan el ambiente de distintas formas.
Para que no te tome por sorpresa, aquí te desglosamos las características de cada uno:
1. Onda de calor: Termómetros al extremo
Este fenómeno está directamente ligado al aumento drástico de la temperatura. Ocurre cuando un sistema de alta presión se establece sobre una región, actuando como una especie de “tapa” que atrapa el aire caliente en la superficie.
- Duración: Suele durar varios días consecutivos (generalmente más de tres).
- Impacto: Eleva las temperaturas hasta niveles extremos que, en algunas zonas del país, pueden superar los 45°C.
- Origen: Puede presentarse en cualquier momento de la primavera o el verano.
2. Canícula: El periodo donde se “esconden” las lluvias
A diferencia de la onda de calor, la canícula no significa necesariamente que la temperatura vaya a aumentar, sino que está relacionada con la sequía intraestival (una pausa en la temporada de las lluvias).
- Temporalidad: Se presenta de manera regular año con año, generalmente entre los meses de julio y agosto.
- Efecto principal: Disminuyen drásticamente las probabilidades de lluvia, lo que genera cielos completamente despejados.
- Sensación térmica: Al haber menos nubes y mantenerse la humedad en el suelo por las lluvias previas, el calor se retiene más, lo que provoca que el ambiente se sienta mucho más bochornoso.
Con la edición de Melissa Jiménez.
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