Este lunes 1 de junio de 2026 marcó el inicio oficial de la temporada de huracanes en el océano Atlántico, el mar Caribe y el Golfo de México. De acuerdo con los pronósticos estacionales emitidos por las principales agencias meteorológicas, las señales de la atmósfera apuntan a que este año se registrará una actividad menor a la habitual, una proyección estadísticamente más favorable en comparación con los ciclos intensos de años recientes.
Los expertos indicaron que existe un 55% de probabilidad de que la temporada se sitúe por debajo de los rangos normales. El organismo federal estimó un panorama global de entre 8 y 14 tormentas con nombre, de las cuales se proyecta que de 3 a 6 alcancen la categoría de huracán, y solo entre 1 y 3 logren consolidarse como huracanes mayores (categorías 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson).
Aunque otras agencias meteorológicas independientes indican esta misma tendencia a la baja, publicaron una previsión ligeramente variante que oscila entre las 11 y 16 tormentas tropicales y de 4 a 7 huracanes en total para la cuenca.
El factor clave: El "freno" de El Niño en el Atlántico
El elemento central que explica este pronóstico moderado es la presencia e intensificación del fenómeno climático de El Niño, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas en el Pacífico tropical.
Este evento genera un fuerte incremento de la cizalladura del viento sobre el Atlántico, es decir, vientos cruzados en la altura de la atmósfera que cortan de manera vertical las perturbaciones. Dicho corte desorganiza las nubes de tormenta e impide que las bajas presiones se organicen y ganen fuerza, actuando como un inhibidor natural, aun cuando la temperatura de la superficie marina se mantenga por encima del umbral típico de desarrollo, en torno a los 27°C (80°F).
Estadísticamente, se espera que el primer sistema con nombre comience a desarrollarse entre principios y mediados de junio, teniendo como referencia histórica promedio el 20 de junio para el nacimiento de la primera tormenta.
El escenario opuesto en el Pacífico
Mientras que el Atlántico operará bajo este bloqueo atmosférico, la configuración climática provocará un efecto inverso en el otro extremo del país.
Los meteorólogos advirtieron que la energía ciclónica remanente se trasladará al Pacífico oriental, cuenca que podría experimentar un repunte de actividad a corto plazo. Se anticipa la probable formación de múltiples tormentas tropicales durante los próximos 10 días, con al menos un sistema bajo estricta vigilancia por su potencial de trayectoria hacia zonas costeras de México.
Un pronóstico "moderado" no equivale a cero peligro
Tanto los organismos oficiales como los meteorólogos independientes hicieron hincapié en una regla de oro de la protección civil: un pronóstico de baja actividad general no disminuye el peligro real de impacto en tierra. Los modelos predictivos calculan la cantidad total de eventos en el océano, pero no pueden determinar con meses de anticipación los puntos exactos de impacto en las costas.
Basta con que un solo ciclón tropical logre evadir la cizalladura del viento, se intensifique con rapidez sobre las aguas cálidas y toque tierra en zonas densamente pobladas para causar inundaciones severas, desbordamientos y desastres materiales considerables.
Por ello, las autoridades instan a las poblaciones de los estados costeros del Golfo de México y del Caribe a no guiarse únicamente por los números bajos del calendario y mantener un monitoreo continuo de los avisos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) a lo largo de todo el periodo.
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