Con el incremento de las precipitaciones, transitar por carreteras y avenidas urbanas implica riesgos considerables. Reducir la velocidad al primer signo de lluvia es la regla de oro para mantener el control total del vehículo.
Para garantizar desplazamientos seguros ante tormentas o visibilidad reducida, se aconseja seguir estos pasos esenciales:
- Visibilidad e iluminación: Enciende las luces bajas desde el primer momento; no solo ayudan a iluminar el camino, sino que permiten a otros conductores ubicar tu unidad. Evita encender luces altas para no reflejar la luz en las gotas de agua.
- Distancia y maniobras: Incrementa la distancia con respecto al automóvil que va adelante para tener mayor margen de frenado. Evita realizar giros bruscos o pisar el freno de golpe.
- Desempañado del parabrisas: Si los cristales pierden nitidez, activa el sistema de aire acondicionado junto con el desempañador. Asegúrate previamente de que las plumillas de los limpiaparabrisas estén en óptimas condiciones y no dejen marcas en el cristal.
Prevención del aquaplaning y zonas anegadas
La acumulación de agua sobre la carpeta asfáltica representa uno de los mayores peligros en la conducción:
- Peligro por charcos u hoquedades: No cruces encharcamientos a alta velocidad, ya que pueden ocultar baches o alcantarillas destapadas.
- Fenómeno de aquaplaning: Ocurre cuando se forma una capa de agua entre los neumáticos y el pavimento, lo que hace perder el agarre del vehículo. Si el camino está cubierto por una corriente o el nivel de agua es elevado, es preferible no intentar el cruce.
- Detención segura: Si la lluvia se vuelve torrencial y la visibilidad se reduce a cero, enciende las luces intermitentes, oríllate en un lugar seguro fuera del flujo vehicular y espera a que disminuya la intensidad de la tormenta.
Creación y edición: Melissa Jiménez.